La soledad es un arma de doble filo.
A veces buscada, a veces impuesta.
Cuando la buscas te envuelve como una prenda de abrigo.
Cuando es impuesta, te congela los pulmones como el aire frío.
La soledad se acerca muy lentamente y me mira a los ojos,
y como una puta cara me dice ¿ me voy o me quedo ?
Yo apago las luces, y dejo el dinero sobre la mesita de noche.